domingo, 15 de junio de 2008





ENFERMEDADES DE LA PIEL DE LOS CABALLOS







Inflamación de la piel (dermatitis); siendo de carácter infeccioso, parasitario y alérgico. En los estabulados, es más frecuente que se presenten las tiñas por infección micótica, acné, erupciones por Staphylococcus aureus. Se presenta con bultos pequeños y duros, grandes ronchas y eccema ocasionado por sustancias alimentarias que producen alergia, u otras sustancias que existen en el lecho del animal, o por picaduras de mosca.
SARNA, DETECCIÓN Y CUIDADOS:
La piel del caballo es una parte expuesta constantemente a infecciones y enfermedades parasitarias que, además de resultar enormemente molestas para el animal, pueden llegar a suponer un serio riesgo para su vida.
La sarna es, sin lugar a dudas, una de las enfermedades parasitarias más comunes entre los equinos; por ello conviene conocerla bien, saber cuáles son sus diferentes manifestaciones, el por qué aparece en determinados caballos y cómo debemos luchar contra ella. Algo que se hace aún más importante durante la época de calor, cuando proliferan los mosquitos (una de las principales formas de propagación de este tipo de enfermedades) y la falta de humedad provoca la aparición de polvo y suciedad en la que los ácaros se encuentran a sus anchas.
TIPOS DE SARNA: La sarna del caballo surge por la acción de diversos tipos de ácaros que se asientan en determinadas zonas del cuerpo del animal. Debido a esos ácaros, el caballo comenzará a tener un fuerte prurito y el pelo, antes brillante, se tornará opaco y se llenará de costras y ampollas.Podemos citar tres tipos fundamentales de sarna que aparece en los caballos:
SARNA SARCÓPTICA: causada por el “Sarcoptes equi”, un parásito que se introduce en la piel del caballo, donde deja sus huevos.Este tipo de parásito se manifestará primeramente en la cabeza (labios, ojos y orejas), espalda, cuello y en la zona de la silla; desde estos lugares se irá expandiendo por el cuerpo del animal.Localizaremos este tipo de sarna de la siguiente forma:o Comenzará con un fuerte picor, que aumentará en los momentos es que expongamos al caballo al sol, en el interior de establos calurosos y durante la noche.o Podremos apreciar unos pequeños bultos sobre la piel, perfectamente perceptibles al tacto.o El pelo se agrupará en mechones que corresponden a cada uno de estos nódulos.o El pelo se caerá con facilidad, dejando pequeñas alopecias. En algunas de estas calvas podremos localizar llagas, que terminarán por transformarse en costras espesas.o Si la sarna continúa, acabarán por formarse bastas zonas cubiertas por costras, con llagas que se localizarán principalmente en el cuello y en la garganta.o Llegados a este punto, el caballo se encontrará claramente desmejorado, se mostrará desganado y apenas comerá. SARNA PSORÓPTICA Y AURICULAR: causada por el parásito denominado “Psoroptes equi”, el cual busca las zonas del cuerpo provistas de pelo largo, así como las partes de flexión de las articulaciones.El modo de contagio es por contacto directo o por transmisión por arneses.Debajo del mechón de la nuca, debajo de la ingle, en el muslo, axilas, zonas de la grupa... son los lugares preferidos por este parásito que provocará un intenso y desagradable picor en el animal.El caballo suele reaccionar ante este picor sacudiendo violentamente la cabeza.












SARNA CORIÓPTICA: también denominada “Sarna de los pies”, puesto que suele comenzar en la zona de las extremidades posteriores desde donde avanza para cubrir, principalmente en el caso de los potros, todo el cuerpo.A pesar de esto se trata del tipo de sarna menos contagioso y su avance suele ser lento, en muchas ocasiones puede estar localizado en una única extremidad durante largos meses.Por supuesto su aparición se hará notar con un fuerte picor, ante el cual el caballo reaccionará dando pisotones al suelo de manera continuada y mordiéndose las cuartillas.A simple vista localizaremos la sarna a través de una descamación en la piel que terminará en la caída de la epidermis, llevando poco a poco a la formación de costras escamosas y a la aparición de grandes llagas transversales.



LESIONES EN LA PIEL

Las lesiones musculares, contusiones, distensiones o roturas musculares son traumatismos habituales en los caballos de deporte y su incidencia supone entre el 10% y el 55% de todas las lesiones deportivas. En este sentido, los músculos se pueden lesionar a través de un golpe directo que provoca una fuerza de compresión excesiva, es decir, una contusión, o si se aplica una fuerza tensora elevada, una distensión. La lesión suele ir acompañada de un aumento de tejido conjuntivo en relación con los tejidos contráctiles, lo que aumenta la rigidez del músculo.
Por otra parte, en 1991, Albert definió un cuadro de mialgia postejercicio, denominado DOMS (Delayed Onset Muscular Soreness), que desterró la teoría enunciada por Abraham Horn en 1902 sobre los efectos nocivos del ácido láctico, concentrando la atención en las micro-rupturas tubulares a nivel del sarcómero (unidad funcional del músculo), a menudo confundido con las famosas "agujetas".
Los masajes facilitan que las propiedades tensoras de los músculos lesionados se recuperen en menos tiempo, ya que incrementan la formación de sarcómeros en serie, minimizando la proliferación de colágeno. Favorecen también la penetración de las fibras musculares en el tejido conjuntivo y que su orientación esté alineada con la de las fibras musculares intactas.
Antes y despuésEn el mercado existen sistemas de fácil utilización, como "Equissage", solución de fisioterapia basado en un masaje tridimensional por vibraciones rotativas cicloidales, que puede ser aplicada por cualquier usuario. Lo ideal es que los atletas reciban sesiones antes del ejercicio para acondicionar su musculatura de cara a un esfuerzo, y después, ya que el constante bombeo de fluidos corporales (sangre y linfa) que producen ayuda a eliminar rápidamente los productos de desecho del metabolismo muscular. Para la máxima rentabilidad de un masaje postcompetición o postentrenamiento debemos realizarlo hasta dos horas después del esfuerzo.
Aplicados a las distintas disciplinas de nuestro deporte ecuestre, los masajes son de gran eficacia en periodos de pretemporada, donde se realizan sesiones diarias de entrenamiento después un periodo de inactividad, en donde el esfuerzo es importante, la acumulación de catabolitos es constante y la recuperación muscular apenas tiene tiempo para producirse. Durante la temporada son también de gran ayuda después de aquellas sesiones de actividad muscular de intensidad media-alta, cuando se vaya a realizar un nuevo esfuerzo 12 o 24 horas después, lo que ocurre constantemente cuando los caballos se encuentran de concurso.
Pero no sólo esto: el amplio espectro de acción de los masajes les permite actuar sobre enfermedades tan variadas como el asma, las contracturas musculares, las vejigas, el dolor, y hasta favorecer la conciliación del sueño y el descanso placentero, ayudando y colaborando con el resto de los profesionales sanitarios para conseguir que el rendimiento de nuestros caballos sea mayor y su vida deportiva más larga y saludable. Las lesiones musculares, contusiones, distensiones o roturas musculares son traumatismos habituales en los caballos de deporte y su incidencia supone entre el 10% y el 55% de todas las lesiones deportivas. En este sentido, los músculos se pueden lesionar a través de un golpe directo que provoca una fuerza de compresión excesiva, es decir, una contusión, o si se aplica una fuerza tensora elevada, una distensión. La lesión suele ir acompañada de un aumento de tejido conjuntivo en relación con los tejidos contráctiles, lo que aumenta la rigidez del músculo.
Por otra parte, en 1991, Albert definió un cuadro de mialgia postejercicio, denominado DOMS (Delayed Onset Muscular Soreness), que desterró la teoría enunciada por Abraham Horn en 1902 sobre los efectos nocivos del ácido láctico, concentrando la atención en las micro-rupturas tubulares a nivel del sarcómero (unidad funcional del músculo), a menudo confundido con las famosas "agujetas".
Los masajes facilitan que las propiedades tensoras de los músculos lesionados se recuperen en menos tiempo, ya que incrementan la formación de sarcómeros en serie, minimizando la proliferación de colágeno. Favorecen también la penetración de las fibras musculares en el tejido conjuntivo y que su orientación esté alineada con la de las fibras musculares intactas.
Antes y despuésEn el mercado existen sistemas de fácil utilización, como "Equissage", solución de fisioterapia basado en un masaje tridimensional por vibraciones rotativas cicloidales, que puede ser aplicada por cualquier usuario. Lo ideal es que los atletas reciban sesiones antes del ejercicio para acondicionar su musculatura de cara a un esfuerzo, y después, ya que el constante bombeo de fluidos corporales (sangre y linfa) que producen ayuda a eliminar rápidamente los productos de desecho del metabolismo muscular. Para la máxima rentabilidad de un masaje postcompetición o postentrenamiento debemos realizarlo hasta dos horas después del esfuerzo.
Aplicados a las distintas disciplinas de nuestro deporte ecuestre, los masajes son de gran eficacia en periodos de pretemporada, donde se realizan sesiones diarias de entrenamiento después un periodo de inactividad, en donde el esfuerzo es importante, la acumulación de catabolitos es constante y la recuperación muscular apenas tiene tiempo para producirse. Durante la temporada son también de gran ayuda después de aquellas sesiones de actividad muscular de intensidad media-alta, cuando se vaya a realizar un nuevo esfuerzo 12 o 24 horas después, lo que ocurre constantemente cuando los caballos se encuentran de concurso.
Pero no sólo esto: el amplio espectro de acción de los masajes les permite actuar sobre enfermedades tan variadas como el asma, las contracturas musculares, las vejigas, el dolor, y hasta favorecer la conciliación del sueño y el descanso placentero, ayudando y colaborando con el resto de los profesionales sanitarios para conseguir que el rendimiento de nuestros caballos sea mayor y su vida deportiva más larga y saludable.